domingo, 27 de diciembre de 2009

NIEVE BLANCA, PERO NO LIMPIA

Científicos detectan por primera vez los contaminantes PCB en la cumbre más alta de América

También la nieve del Monte Aconcagua de los Andes contiene contaminantes PCB. Un equipo internacional de investigadores ha detectado bajas concentraciones de esos compuestos clorados, tóxicos y cancerígenos, en este estudio en la montaña más alta de América (6952 mnsm). Los resultados de nieve de 6.200 metros de altura representan la confirmación de estas sustancias, prohibidas desde 2001, a una de las mayores altura del mundo hasta la fecha Los resultados muestran la presencia de compuestos especialmente persistentes como el hexaclorobifenilo (PCB 138) y el heptaclorobifenilo (PCB 180).

Las cadenas montañosas pueden representar una barrera natural para los contaminantes orgánicos persistentes que se dispersan por todo el mundo a través de la atmósfera, según hacen constar científicos del IIQAB (actual IDAEA) de Barcelona, del Centro de Investigaciones Medioambientales UFZ de Leipzig y de la University of Concepcion de Chile en su revista científica Environmental Chemistry Letters. Esos resultados subrayarían la necesidad de continuar analizando el papel que desempeñan las montañas en la dispersión de esos contaminantes y los riesgos que eso implica. Sólo hace algunas semanas que investigadores suizos detectaron contaminantes ambientales persistentes comparables en los lagos glaciares de los Alpes, señalando los posibles riesgos para el suministro de agua potable.

Los policlorobifenilos (PCB) forman parte de los doce contaminantes orgánicos tóxicos, conocidos como "los doce Compuestos Orgánicos Persistentes prioritarios", prohibidos por la Convención de Estocolmo en todo el mundo. Hasta los años 80 eran empleados sobre todo en transformadores, condensadores y como líquido hidráulico o ablandador. Además de los efectos crónicos como el cloroacné, caída de pelo o daños en el hígado, se sospecha que los PCB son también causantes de esterilidad en los hombres. Este tóxico representa también un riesgo para muchos animales, pues se concentra en los tejidos grasos y es transmitido a través de la cadena alimenticia.

La investigación de la contaminación ambiental en regiones montañosas alejadas es muy complicada debido a las dificultades de acceso que presenta. "A ello se añade que las concentraciones son con frecuencia tan escasas que es necesario transportar grandes cantidades de nieve para alcanzar el límite de determinación necesario. Mientras que con métodos de extracción convencionales se requiere al menos un litro de nieve, con nuestros métodos sin disolventes sólo necesitamos 40 mililitros", explica Peter Popp del Centro Helmholtz para Investigaciones Medioambientales (UFZ), quien ha analizado las pruebas en el laboratorio de Leipzig. "En las expediciones a las cumbres de las altas montañas cuenta cada gramo. No hubiésemos podido jamás traer 40 litros de nieve por prueba. Por eso, para nosotros fue un alivio que los análisis en Leipzig no necesiten más que 40 mililitros por prueba", añade Roberto Quiroz del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales (IIQAB) de España, actualmente investigador del Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile de la Universidad de Concepción,. El Aconcagua se encuentra en los Andes Meridionales, cerca de la frontera entre Chile y Argentina y cuenta con cinco grandes glaciares. Para los incas el Aconcagua era una montaña sagrada. Actualmente es una de las cumbres más frecuentadas por los montañeros por contarse entre las cumbres más altas de los siete continentes (Seven Summits). El primero en ascender hasta su cumbre fue el suizo Matthias Zurbriggen en 1897.

En la expedición del 2003 los investigadores chilenos tomaron pruebas a 3.500, 4.300, 5.000, 5.800 y 6.200 metros de altura. Las concentraciones medidas no representan ningún peligro para los montañeros que funden sólo cantidades mínimas de nieve para extraer agua. En el Aconcagua la concentración de PCB se situaba por debajo de medio nanogramo por litro. En comparación con los valores de otras regiones montañosas y polares, las concentraciones en la cumbre de los Andes eran relativamente bajas. En los Alpes italianos, por ejemplo, se han medido concentraciones casi cuatro veces superiores. Un indicio de que la contaminación en el hemisferio sur es menor a la del hemisferio norte.

Comparadas con pruebas anteriores, tomadas a sólo 3.500 metros de altura en la Sierra Velluda alta, en la cara oeste chilena de los Andes, las concentraciones de PCB alcanzaban en la zona de la cumbre del Aconcagua únicamente una décima parte. "Esto podría deberse al modo y manera en que esos contaminantes se acumulan en la nieve. Pero también puede deberse a la presencia de tres centrales hidroeléctricas en los alrededores de la Sierra Velluda, cuyos transformadores pueden ser fuentes de PCB", indica Ricardo Barra del Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile de la Universidad de Concepción. "La detección de PCBs en la nieve de la cumbre del Aconcagua indica claramente que esos compuestos son transportados por la atmósfera a los Andes, donde se acumulan."

Los resultados de la investigación son muy relevantes también ante el panorama del cambio climático. Roberto Quiroz teme que: "el retroceso de los glaciares pueda implicar un transporte de los contaminantes acumulados en la nieve de los glaciares hacia alturas más bajas con el agua de deshielo". No sólo en Sudamérica el agua de los glaciares desempeña un papel fundamental en el riego de la agricultura o como suministro de agua potable.

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JGA

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Dr. Ciencias Ambientales y Biólogo