martes, 3 de noviembre de 2009

LOS LEONES DE TSAVO

Los dos leones comehombres de Tsavo, que mataron a decenas de personas en 1898 en Kenia, terminaron sus días disecados en el Museo Field de Chicago. Más de un siglo después, durante el que fueron protagonistas de libros, películas y exposiciones, y aunque pueda parecer increíble, el análisis de sus dientes y de su pelo ha permitido verificar lo que comieron en las semanas, meses e incluso años anteriores a ser abatidos por el militar británico John H. Patterson. El resultado incluye sorpresas.

¿Por qué se convirtieron en comehombres estos leones de Tsavo, algo muy poco común? El trabajo sobre este caso ilustra la colaboración entre animales y los motivos que llevan a un animal salvaje concreto a cambiar de presas, lo que los ecólogos llaman especialización individual de la dieta.

Los dos leones eran machos y sembraron el terror durante nueve meses entre los trabajadores del ferrocarril que se construía en la zona de Tsavo y los lugareños de la etnia Taita. Actuaban siempre en pareja, en esa zona de altos matorrales con pinchos que impedían a sus víctimas verlos venir. La compañía Ferrocarril de Uganda documentó 28 muertes de sus trabajadores debidas a los leones, y el coronel Patterson elevó la cifra total, incluyendo los agricultores y pastores taita, a 135.

Este militar e ingeniero británico se empeñó en acabar con ellos y al final lo logró. Tendió una trampa en forma de vagón de ferrocarril, que no funcionó, y se apostó en un árbol durante días. El 9 de diciembre de 1898 mató al primer león, un animal enorme, y el 29 de diciembre al segundo. Como cesaron los ataques inmediatamente, resultó claro que había acertado con las piezas, que terminaron disecadas en Chicago. Algunas de las víctimas, de la etnia taita (los trabajadores del ferrocarril eran en gran parte indios), terminaron también lejos de su hogar. Sus cráneos fueron recogidos en 1929 por el famoso paleoantropólogo Louis Leakey y ahora están en el laboratorio británico Duckworth, especializado en restos de primates.

Éste era el panorama sobre el que han trabajado científicos de varias especialidades de Estados Unidos y el Reino Unido. Han analizado material de los dientes y del pelo de los dos leones y han comparado su composición isotópica en carbono y nitrógeno con material equivalente de leones actuales de la zona y de animales herbívoros que pueden ser presa de los leones, así como con hueso de los antepasados de los taitas.

Han llegado a la conclusión de que los dos leones tuvieron durante gran parte de sus siete u ocho años de existencia una dieta normal, basada sobre todo en animales herbívoros como la cebra y el órix. Mientras que ambos añadieron progresivamente a a su dieta animales como la jirafa y el antílope, sólo uno de ellos se especializó en comer humanos, que en las semanas finales de su vida constituían el 30% de su dieta. Así que sólo uno de la pareja era de verdad un león comehombres, aunque posiblemente el otro también ingiriera ocasionalmente restos humanos. Además, los investigadores consiguen una aproximación al número real de víctimas, que es 34.

"No esperábamos que los dos leones tuvieran una dieta tan distinta", explica a este periódico el ecólogo Justin Yeakel, que ha dirigido la investigación. "Los ecólogos han subrayado la importancia de una especialización individual en ambientes en que los alimentos son escasos. Existen pruebas de que Tsavo en 1898 sufría diversos tipos de estrés, naturales o causados por el hombre, que habrían hecho escasear las presas naturales del león. Sólo uno de los leones obtuvo ventaja nutritiva de los humanos, seguramente porque somos demasiado pequeños para ser alimento de dos leones, y ése fue el león que era más habilidoso y más valiente, porque somos una presa peligrosa para el cazador".

Yeakel y Nathaniel J. Dominy de la Universidad de California y sus colegas publican el resultado de su estudio en la revista PNAS. Subrayan que los dos animales presentaban graves deformaciones craneodentales, lo que pudo influir en que incluyeran en su dieta presas no convencionales, supuestamente más accesibles.

Así que las conclusiones cambian algo el panorama anterior. Los dos leones formaban una pareja no muy usual, ya que lo normal es que un macho forme grupo con cuatro o cinco hembras, que son las que cazan. Seguramente debido a sus defectos físicos no tuvieron acceso a las hembras y no les quedó más remedio que formar pareja para defender un territorio que entonces tenía mucha más vegetación que actualmente. Colaboraban en los ataques, a humanos y a otras presas, pero no comían lo mismo. Atacar humanos era más peligroso, pero no tenían otro remedio, creen los investigadores, ya que no eran buenos depredadores.

Fuente: EL PAIS

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JGA

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Dr. Ciencias Ambientales y Biólogo